miércoles, 11 de febrero de 2026

Pesadilla

En el preciso instante que se abalanzaba sobre mí dispuesta a matarme por aplastamiento, me despierto. Mi cuerpo sudoroso está pegado a las sábanas y cuando intento levantarme mis piernas trocan en unas patitas negras peludas, de mi tórax salen dos alas traslúcidas y mi abdomen brilla con fosforescencias verdes. Mi boca, que ahora es una trompa succionadora, me impide gritar cuando mis ojos facetados ven la paleta matamoscas cayendo sobre mi cuerpo indefenso.