miércoles, 17 de octubre de 2018

Lágrimas negras



-¡Levántate Ernesto! ¡Es la hora! -lo despertó la voz huraña de su padre.
Abre los ojos y por el ventanuco de la habitación entra la luz metálica de la luna de invierno. Tiene frío y hambre, pero es un frío y un hambre secular, el de los desheredados. Su padre lo apura. Salen y comienzan a caminar por el sendero de barro y escarcha. Tras una hora de caminata por la llanura desnuda y gélida llegan a la entrada de la mina. En la penumbra gris del amanecer ve niños, hombres y algunas mujeres. Ernesto y su padre se suben a una vagoneta de las que hay en los raíles de la vía y entran al interior de la mina.
Dentro, en las galerías, le enseñan a arrancar con las manos las piedras del túnel. Después las carga en una carretilla y cuando está llena la descarga en una vagoneta. Horas y horas, no sabe cuantas, porque allí no hay luz, sólo un polvillo negro que se mete por las narices, por la boca, por los ojos.
Cuando salen ya es de noche. De vuelta por la llanura seca y helada, mientras camina encorvado, con el peso de la luna de invierno sobre sus espaldas de niño, va llorando lágrimas negras.
-Te acostumbrarás hijo, te acostumbrarás... -le dice su padre y su voz ya no es huraña.


viernes, 1 de junio de 2018

Una casa en las afueras



 Cariño mira el maravilloso paisaje que contemplamos desde el porche, el bosque , los prados verdes, al fondo la cordillera y ese tono de la piedra caliza cuando le da el sol, el lago a nuestros pies, mira, fíjate, a veces desde aquí se ven esos pequeños remolinos, son los peces que saltan y vuelven a meterse en el agua. Nuestros deseos hechos realidad, la casa con la que siempre soñamos, lejos de todo y de todos, un mundo a nuestra medida, donde nadie nos moleste, tu y yo solos, amándonos como al principio, porque era eso de lo que se trataba, de que todo siguiera igual, ¿acaso no estoy yo aquí para complacerte? ¿O es que no te trato como a una reina? Soy tu esclavo, pídeme lo que quieras y se cumplirán tus deseos ¿para qué necesitabas las piernas? ¿Para huir de mi? Y ¿las manos? ¿Para blandir un cuchillo? Ahora debo irme a trabajar. ¿Quieres quedarte aquí en el porche, al aire libre? ¿O prefieres que meta la silla para casa y te acerque a la ventana del salón? Te quitaré la cinta de la boca, no grites, aunque si quieres puedes hacerlo, no te escuchará nadie, pero me resulta muy molesto cuando estoy aquí oír tus gritos y tus llantos, porque me hacen pensar que ya no me quieres como antes así que tendré que cortarte también las cuerdas vocales.

jueves, 31 de mayo de 2018

La pesadilla





Se despertó con la boca seca y pastosa como si el día anterior hubiera bebido. La voz de su madre terminó de despertarlo, Alfredo vas a juntar el desayuno con la comida, ¿qué esperas para levantarte? Al abrir los ojos, en la pared, los Rolling Stones lo miraban drogados hasta el culo y al girarse vio el despertador colocado en la mesita que marcaba las las once y media, cuanto he dormido, pensó y esta sensación de resaca sin haber tomado ni una gota de alcohol, es por la mala noche que he pasado, se dijo. En el sueño aquella mujer que primero lo engatusó con la risa fácil y el esmero de los veinte años, una promesa de vida en común, un cariño lo que tú quieras y él que se sentía feliz, dejándose llevar, así durante un tiempo, inocente y ciego como un topo le dijeron luego las caras borrosas y grises de no sabía quién y venga a dar vueltas en la cama, sudaba y luego aquel torbellino de insultos, portazos, eres el mayor fracaso de mi vida, no hay quién te aguante, a ti tampoco, sería mejor que nos separáramos, esto ya no tiene solución y lo sabes, nunca estás en casa, estoy mejor en cualquier sitio, ya no te soporto, quiero el divorcio pero ¿cómo vas a hacerle esto a tu hijo? Y venga a llorar con una desolación tremenda delante de un espejo que no reflejaba su rostro, como si hubiera dejado de existir perdido en aquel bucle de acusaciones, pérdidas y angustia, hasta que despertó de aquella pesadilla y ahora un clic de su teléfono móvil lo saca del ensimismamiento, lo acerca y un nuevo mensaje de whatsApp “como este mes no me ingreses los 300 euros de tu hijo te denuncio”.